lunes, 11 de agosto de 2008

Una micro, una rutina, una canción y una diferencia.


Yo no se si esto le pasara a mas personas, pero aveces siento que mi vida es una serie gringa, de hecho disfruto mucho cuando estoy en silencio haciendo cualquier estupidez con música de fondo del tipo soundtracks de películas, tales como de forrest Gump, entre otras.
La sensación es realmente exquisita.
Lo otro muy choriflai que me ha pasado poquísimas veces, contadas de hecho con los dedos de una sola mano es escuchar música que me gusta en la micro, onda subirme después de estar chata de todo, yendo de lo mas tranquila a mi casa, subiéndome sabiendo que tengo que recorrer mucho e igual no es tan común recorrer tanto en micro en Rancagua, menos si vives en dentro de la misma ciudad y bueno me subo con un tanto de mala disposición, porque tengo el argumento de estar cansada de aquella rutina, entonces me subo me siento de mala gana al lado de la ventana, para ver alguna esperanza viva fuera de ese aparatito de cuatro ruedas, pero nada, además y para peor comienzo a recordar a quien no debo y me reprendo por aquel inevitable y sufrible pensamiento.
Pero en un segundo todo cambia dentro de mi de una forma espiritualmente dinámica jaja, y es fantástico, y es que el chofer sin querer queriendo lleva una radio que toca diversos estilos musicales y tocan algo que a mi me gusta y entonces el viaje se torna maravilloso y es porque todo lo positivo que la misma sensación de tener que subir a la micro mató, ahora revive y todo gracias a simples melodías que me transportan a un mundo mas bello a mi ya comentada vida de serie gringa en la que voi sola y con una cara sonriente y media traviesa y nisiquiera noto los rayones flaites en los asientos que dicen cosas como " Brayatan y Solange" o " pi... pal que lee", o tampoco noto si es que hay algún vidrio trizado gracias a alguna piedra juguetona que se le debe haber soltado a algún niño o a un grupo de esos jóvenes que se paran en esquinas a compartir en sana convivencia.
Sencillamente no noto nada, formo parte de aquella música y me siento feliz y los pensamientos de malos amores y esas cosas son remplazados por los buenos recuerdos que conservo en mi memoria de distintos acontecimientos que si valen la pena recordar, pero que es lo mejor de todo esto ...!, que cuando termina aquella canción, y tu burbuja tiene poca , comienza un sonido que te resulta tan familiar y agradable como el anterior y tienes la gran oportunidad de seguir en ese trance loco. Lejos de esas monótonas y desagradables canciones que si no son cebolleras, son reggaetones o algún corrido loco que te hace sentir miserable y hastiado y que mas de creer que eres de una serie gringa, formas parte de una comedia producida por los "cauros que piden moneas" para comprarse unas chelitas mientras cimarrean.

No hay comentarios: